
La Caja de Jubilaciones Bancarias afronta una insostenible situación, ya que tiene una relación activo/pasivo de 0,9 a 1, sufre una pérdida de reservas de U$S 3 millones mensuales y ha impulsado diversos proyectos de reforma para amortiguar el déficit y demostrar su viabilidad que no han sido considerados por los gobiernos de turno. Si el actual gobierno no atiende sus planteos, deberá bajar la cortina en 2008.
Así lo informó a CRÓNICAS el titular de Caja Bancaria, Leomar Pastorino, a través del siguiente diálogo:
- ¿Todo tiempo pasado fue mejor?
- La Caja de Jubilaciones Bancarias se inició como un régimen de capitalización colectivo que implicaba básicamente que a las personas que les correspondía la afiliación, no podían jubilarse hasta que tuvieran los diez primeros años de aportes y trabajo. La Caja tiene desde el afiliado N° 1, una cuenta donde está registrada toda la historia del trabajador y todas las aportaciones patronales y personales.
Los bancarios privados no tenían seguridad social, lo que existía en aquella época eran las cajas estatales y entonces se plantea la ley que se vio beneficiada por la incorporación de los bancarios oficiales y en particular por el incremento de la actividad financiera, que permitió una rápida capitalización y llevó la relación activo pasivo a 7 a 1 en la década del 40.
- ¿De dónde provenían los recursos?
- La capitalización se daba por los aportes patronales y personales, pero durante más de 20 años con un pequeño impuesto a algunas de las operaciones financieras de aquella época, lo que dejó de aplicarse en 1947 y se pasó a un sistema de aportación bipartito.
Esas reservas acumuladas por ley se podían utilizar en determinados destinos, lo que si bien beneficiaba a este colectivo, eran invertidas en beneficio de la sociedad. Al principio fue exclusivamente la adquisición de deuda pública municipal, a través de lo cual se contribuyó con muchísimas obras de infraestructuras. Luego en la década del '50 se da fuerte impulso a la industria de la construcción, que dinamizó el sector, también con préstamos para vivienda a sus afiliados.
A principio de la década del '60 comenzó la posibilidad de invertir en forestación, en lo que fuimos pioneros junto con el Banco de Seguros y el Banco Hipotecario.
En la década del '70 vino la intervención, que implicó para la Caja el Acto Institucional N° 9, con la pérdida de beneficios para todos sus afiliados al pasar a un régimen que de alguna manera vulneró la ecuación actuarial sobre la cual la Caja se venía basando para hacer sus proyecciones.
Allí empieza -con la buena intención de universalizar la seguridad social, aspecto que no se logró con el Acto N° 9- a agravarse la situación de la Caja que además, durante la intervención sufrió el desvío de recursos del fondo jubilatorio bancario hacia Rentas Generales, que nunca fueron recuperados.
En febrero de 1985 se reintegró el Consejo Directivo, previo incluso a la restauración democrática. A partir de ese momento se logra recuperar la autonomía y se busca a través del análisis actuarial las bases de la reforma de la Caja, lo que ya se propone en 1986, cuando la relación activo pasivo era ya de 1,5 a 1.
- Así que la primera propuesta ya tiene 20 años...
- La Caja comenzó a plantear a los poderes públicos lo que eran las necesidades de reformas paramétricas y la adecuación a la nueva realidad que se vivía en el país, pero el ministro de la época, Fernández Faingold, no le dio tratamiento a la iniciativa.
En la década de los '90 tiene lugar la reforma de la seguridad social con la creación de las AFAPs y en 1992, la Caja había realizado un nuevo planteo al gobierno con la presidencia de Lacalle, con modificaciones a su carta orgánica que fueron tomadas parcialmente, incorporando empresas con formas cooperativas, aseguradoras, consorcios, lo que no fue suficiente para asegurar la viabilidad de la Caja.
Desde 1950 al 2000, la Caja fue el colchón amortiguador de las crisis del sistema financiero, producidas por malos negocios o banqueros corruptos, como aquellos propios de la reestructuración por razones tecnológicas.
La Caja recibió esos impactos adelantando beneficios a sus afiliados, lo que acentuó el deterioro del equilibrio financiero. La Caja quedó fuera de la reforma formulada por la ley 16.713, aunque estaba prevista en el artículo 1° de dicha ley, lo que demuestra que no basta poner algo en una ley para que se cumpla. Junto con otras paraestatales y los servicios policial y militar, quedó para ser considerada posteriormente por su especificidad. Durante el gobierno del Dr. Batlle, las Cajas Notarial y Profesional lograron reformar sus cartas y demostrar viabilidad. La Caja Bancaria elevó en 2001 un proyecto de reforma, consensuado por todos los órdenes que integran el Consejo Honorario y supongo que la falta de voluntad política de todo ese período de gobierno debió estar influida por la crisis de 2002 y su epicentro en el sistema financiero.
Todos conocen la historia reciente, cerraron 4 bancos y la Caja recibió el cimbronazo final, teniendo actualmente una relación activo pasivo de 0,9 y demográfica de 1 a 0,75.
Tenemos un déficit operativo instalado que en este primer cuatrimestre supera los 3 millones de dólares mensuales. Una vez asumido el gobierno que represento, el MTSS se abocó a estudiar este tema, que es grave, así que estamos trabajando con el Poder Ejecutivo, la OPP, el BPS, buscando la forma para salir de este lío.
- Sin perjuicio de ello se adoptaron algunas medidas...
- En 2003 se aprobó un 4,5% de aportación patronal complementaria, que vencerá el 31 de marzo de 2007 y desde 2004 cuando a los jubilados de todo el país se le retiró el IRP hicimos tratativas para que quedara a los bancarios, de forma de amortiguar un poco ese déficit, en la medida que no había voluntad política para impulsar la reforma de nuestra Caja.
En 2004, en el Senado se propone una especie de autoimpuesto a la mayoría de los jubilados y pensionistas, que promedialmente representa el 10% del presupuesto, siempre para atemperar el déficit. Si no hubiera sido por el aporte complementario de las empresas - que atenta contra la creación genuina de empleos en el sector - y ese impuesto, el déficit sería el doble. Los jubilados y pensionistas han comprendido que si bien es lamentable la rebaja de sus pasividades, es absolutamente necesario para este colectivo, que siempre de alguna forma, resolvió sus problemas en forma corporativa en el buen sentido del término, para no ser un peso más para la sociedad.
Este colectivo a la vez de procurar solucionar sus problemas de seguridad social, como ciudadanos comunes también contribuyen a la seguridad social general, porque todo el mundo sabe que el presupuesto del BPS desde hace varios lustros debe ser asistido por rentas generales.
Por suerte, el Banco de Previsión ha llegado a una forma de gestión como es la nuestra desde hace 81 años, con representación del Poder Ejecutivo, activos, pasivos y empresarios. Creemos que esto permitirá mejorar su gestión y aumentar sus recursos genuinos, que igual se mantienen por encima del 50%.
- ¿Cuál es la situación?
- Desde hace 2 años, estamos echando mano primero al producido por las reservas y luego a las propias reservas. Todavía tenemos alguna reserva, pero no podemos decir hasta cuándo alcanzan porque los coletazos de la crisis de 2002 todavía se sienten y tenemos el tema de Cofac, la reestructura del Banco Hipotecario y la venta del Nuevo Banco Comercial, que también se desprendió de su plantilla de personal.
Esto sin olvidar que hacia el final del gobierno anterior, en los bancos oficiales todo trabajador bancario que tuviera 30 años de trabajo con 15 años de bancario, fue enviado a su casa hasta que cumpla 60 años y configure la causal jubilatoria.
Todo esto hay que tenerlo en cuenta para dejar en claro que el problema de la Caja Bancaria no es de mala gestión, no es de corrupción, sino que la ha complicado la necesidad del Ejecutivo o de las propias empresas, de adelantar los beneficios, porque en una situación normal, el trabajador del sistema bancario optaba por retirarse a los 64 años y ahora los que están en sus casas, al cumplir 60 años deben presentarse en la Caja a pedir su jubilación.
Son elementos, insisto, que debemos resaltar para que la sociedad los conozca y sepa que nuestros problemas surgen por ser la solución de muchos problemas laborales del sector.
- ¿Hasta cuándo resistirá la Caja si no se concreta su reforma?
- Con una situación laboral congelada esta Caja llega hasta 2008 pero obviamente esperamos que se solucione antes. Imperativamente hay que encontrar una solución en este año, pero en última instancia, el sistema podría aguantar hasta 2008.
-¿Cuáles son los cambios que se plantearán?
Debemos referirnos al proyecto de 2001 para mencionar algo concreto porque lo que tenemos ahora son hipótesis de trabajo. La Caja elevó en diciembre de 2001 un proyecto al Poder Ejecutivo que establecía una rebaja del 4% a las pasividades, un reclamo al Estado del IRP del sector que asista a la Caja en la cuotaparte necesaria, hasta subsanar el déficit en un período de transición, hasta que las reformas paramétricas tengan efecto y que representan para los trabajadores bancarios, cobrar menos a su retiro y trabajar más. A los bancos, considerando que los aportes patronales son elevados, se propone un impuesto a algunas transacciones financieras como fue aquél que existió por 22 años, con una ínfima alícuota de 5 por 10.000.
A grandes rasgos esas fueron las alternativas planteadas. De aquel 2001 a este 2006 tenemos la crisis de por medio, pero de ello sirve el espíritu que el colectivo mantiene para resolver el problema, para mantener su identidad y autonomía.
Cabe señalar que si bien en la reforma tributaria no se toma la propuesta de un impuesto a las transacciones financieras, este colectivo, por los niveles de ingresos alcanzados tanto por los trabajadores como los jubilados y pensionistas - que nos gustaría mucho que fuera igual a los de los otros trabajadores del país - pasará de pagar $ 20 millones por el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas a tributar $ 60 millones.
A veces se le endilga al colectivo por qué no estamos en el régimen general. Bueno porque la seguridad social desde la década del '50 tuvo una administración desastrosa, de los gobiernos de los partidos tradicionales. Fueron cooperativas electorales, con mucha evasión, algo que no sucede en nuestra Caja donde no hay evasión ni subdeclaración, lo que si bien no debería resaltarse como una virtud porque es lo que corresponde, marca una diferencia con el régimen general.
Nuestro colectivo le demuestra a la sociedad que cree posible hacer las cosas de otra manera y si bien filosóficamente soy partidario de un único sistema de seguridad social universal, el colectivo en su conjunto - incluido yo en ese punto - no podemos optar por algo peor que lo que queremos salvar, sino que tenemos que hacer el máximo esfuerzo para salvar esta Caja, tratando que las soluciones vengan con el menor costo posible en la sociedad.
- ¿Cuándo se concretaría la propuesta?
- La Facultad tiene entre 4 y 6 meses para hacer el estudio, lo que nos parece un plazo muy grande por la pérdida de reservas que sufrimos cada mes que pasa. Le estamos proporcionando toda la información y los servicios de la Caja están trabajando en el tema. Esperamos que en setiembre u octubre este estudio esté terminado. El Ministerio de Economía está acotada por la carta intención con el FMI, como si fuera necesario que nos hicieran esa recomendación de reformar la Caja Bancaria. Pero en definitiva, el gobierno está obligado por la agenda de Economía y es de esperar que el proyecto esté en el Parlamento a más tardar en noviembre.