
La Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias se opone a incorporarse al régimen general de pasividades y defiende su propio proyecto de reforma, presentado en 2001, mientras espera que la Facultad de Economía entregue al gobierno un estudio sobre el organismo y confía en obtener del Poder Ejecutivo una solución que impida al sector convertirse “en un lastre para la sociedad”.
El presidente de la Caja Bancaria, Leomar Pastorino, dijo a CRÓNICAS que “lamentablemente no hay novedades” en torno a la difícil situación que atraviesa el organismo jubilatorio, anotando que la última noticia en esta materia es que la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) “hizo un acuerdo con la Facultad de Economía de la Universidad de la República para hacer un estudio sobre la Caja Bancaria”.
Añadió que ese trabajo “está en trámite” y se desarrolla “dentro de los plazos previstos para realizarlo” y que la Facultad de Economía está trabajando a full”.
“De todas maneras nosotros ya le adelantamos a las autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, de la OPP y del Ministerio de Economía y Finanzas, nuestros propios datos. Lo que la OPP le pide a la Facultad, de alguna forma ya produjimos esa información y se la transmitimos al Poder Ejecutivo”, apuntó.
Pastorino señaló que todavía “no se ha entrado en la etapa de conversar sobre salidas a la problemática” y estimó que “no hemos entrado porque –supongo- el Poder Ejecutivo está esperando precisamente el resultado de este trabajo” que está realizando la Facultad y del cual “la parte de la información de la Caja ya se la hemos adelantado”.
El informe de la Caja establece conclusiones “por ejemplo sobre la situación que se daría si se pasara al régimen general”, lo que según Pastorino “es la posición más cara para el Estado”.
“El Consejo Honorario de la Caja Bancaria aprobó un proyecto de reforma en 2001, que está ingresado en el Ministerio de Trabajo. A partir de allí, hasta que ese Ministerio no nos llame y nos diga: vamos a conversar sobre el anteproyecto, o de este anteproyecto irá esto sí y esto no, estamos como un poco atados”, confesó.
A esto se agrega que “lo que todavía no han surgido son los lineamientos políticos del gobierno” respecto a las posibles salidas para la institución.
Consultado si no sería bueno para la Caja pasar al régimen jubilatorio general, Pastorino fue tajante al responder “de ninguna manera”, por cuanto “pasarse al régimen de las AFAPs, no puede ser bueno para los trabajadores en actividad” ya que “está demostrado que no resultó bueno para los trabajadores en su conjunto” y sostuvo que “ya habría que procesar reformas a esta ley que creó a las administradoras” para “no perjudicar a los actuales trabajadores y futuros jubilados”.
“Desde ese punto de vista no es que no sea bueno para la Caja, no lo sería para los trabajadores ni para el Estado, porque tenemos un presupuesto de pasividades de la que el Estado es garante y es muy distinto buscar esta solución frente a la propuesta de 2001, en la que los pasivos admitíamos una rebaja en la pasividad”, razonó.
En consecuencia, la alternativa para la Caja Bancaria pasa por arreglarse por sí misma y Pastorino aclaró que “el gobierno en ningún momento ha cuestionado nuestra autonomía que es administrativa y financiera”.
Sobre las fórmulas para superar el actual déficit, puntualizó que “hay varias vertientes”, consignando que “en aquel proyecto del 2001 habíamos hecho varias propuestas” las que no han sido desestimadas, quizás con la excepción “del impuesto a las transacciones, al negocio bancario en definitiva”, en la medida que este planteo “no es tomado en la reforma tributaria”.
“Eso no quiere decir que esa medida no pudiera llegar a ser analizada por el Ejecutivo, aunque me parece difícil que después que se procese la reforma tributaria a los 6 meses se esté modificando”, reflexionó.
Sin embargo, consideró que “de todas formas el equipo económico ha advertido que la reforma tributaria va a tener un camino de transitoriedad” apuntando hacia “objetivos más importantes para la sociedad de mayor equidad, de mayor justicia”, para que en definitiva “pague más el que tiene más”.
En resumen, las autoridades de la Caja Bancaria aguardan la instancia política esperando que “el Poder Ejecutivo nos presente cuáles serán los lineamientos” y al mismo tiempo “nos convoque a conversar sobre cuáles serían las alternativas”, algo que seguramente “no sucederá hasta que la Facultad de Economía entregue su trabajo”, para lo que “tiene un plazo hasta fines de setiembre”.
Las dificultades económicas
Por otra parte, Pastorino fue gráfico al responder cómo se lleva esta situación con las angustias económicas del instituto, ya que confesó que “no se lleva”, porque “evidentemente nosotros estamos sobreviviendo con nuestras reservas”, y si bien admitió las reservas “son para una situación de contingencia y ésta puede ser una situación de contingencia”, también destacó que “son limitadas”.
“Le recuerdo que tanto las empresas como la mayoría de los jubilados y pensionistas estamos pagando el 10% del Presupuesto, lo estamos devolviendo al fondo jubilatorio y eso es por una ley que establece que estos aportes complementarios vencen en marzo de 2007”, enfatizó.
El dirigente señaló que cesado esta aporte extra, la Caja pasaría a depender exclusivamente de los aportes y en ese momento, las reservas darían para “un año más como máximo, dejando afuera la forestación”, que es “una inversión de la institución”, que constituye “un aporte a la sociedad como lo fue siempre”.
“Quiere decir que para marzo de 2008 si no se procesa la reforma, la Caja quedaría en una situación difícil y eso siempre y cuando en ese tiempo, el sistema financiero se siga recuperando, porque lamentablemente nunca se sabe si puede pasar algo”, manifestó.