
El Consejo Directivo de la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias considera que un elemento que contribuiría a paliar el déficit de la institución sería la incorporación como aportantes de 200 empresas que realizan intermediación financiera y que no cotizan a la caja.
Leomar Pastorino, presidente de la institución, explicó a El País que si se diera ese paso, por el que la caja bregará, se incorporarían alrededor de 12.000 trabajadores como aportantes y eso, sin constituir una solución definitiva, contribuiría a reducir el rojo.
Hoy la caja se nutre solamente de los aportes que hacen 70 empresas y sus funcionarios. La relación entre activos y pasivos sigue siendo preocupante ya que hay 12.000 aportantes y 16.000 afiliados, señaló Pastorino. De hecho, el ministro de Economía, Danilo Astori, ha reconocido que la caja está “técnicamente quebrada”.
Aunque el equipo económico ya dejó claro que no quiere establecer un impuesto a las operaciones financieras para solventar la institución, la caja sigue creyendo que esa idea, reformulada, es una alternativa. “Hay que ser creativos, con la financiación”, consideró Pastorino.
El consejo directivo de la Caja hizo la semana pasada un informe de la situación al Consejo Directivo del Club Banco República en el que explicó que siguen disminuyendo las reservas de la entidad. Hace dos semanas el subsecretario de Trabajo y Seguridad Social, Jorge Bruni, dijo que en este mes de presentará un proyecto de reforma de la caja pero las autoridades de ésta no conocen aún cuál será su contenido.
De todas formas, en la caja ya asumen como “inevitable” que el Estado deberá hacer un aporte no menor al financiamiento del instituto previsional, dijo Pastorino.
En cualquier escenario de reforma, se debe considerar que la reforma tributaria supondrá una rebaja del 25% en las pasividades bancarias, recordó Pastorino.
El Poder Ejecutivo ya propuso al Legislativo prorrogar por un año el aporte incrementado que están realizando los jubilados bancarios que vence el 31 de marzo.