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ENTREVISTA AL SR. FERRARI CONCEDIDA A
LA DIARIA - 23 DE NOVIEMBRE DE 2006

     
     
   

 

El representante de los trabajadores en el directorio del Banco de Previsión Social (BPS), Ariel Ferrari, criticó duramente el régimen de las AFAP aunque aclaró que su derogación no soluciona todos los problemas vinculados a la seguridad social. En diálogo con la diaria, Ferrari señaló que el 42% de los afiliados a las administradoras no están aportando, la rentabilidad de las inversiones ha sido “errática”, las comisiones han aumentado y los fondos captados casi no se han volcado al aparato productivo. Afirmó que tanto el BPS como las AFAP han desinformado a los trabajadores para incrementar el número de afiliados. Por último, Ferrari reconoció las diferencias existentes en el gobierno sobre el tema aunque se mostró optimista sobre la inclusión de los cambios propuestos por los trabajadores en la agenda gubernamental.

¿Cuáles son los principales problemas del actual régimen?
        AF: Lo primero es reconocer que estamos en un proceso de cambio, que con 20 meses de la nueva administración en BPS, ha habido resoluciones del Directorio y cambios en la forma de gestión de la administración que colaboran en que algunos índices empiecen a cambiar. Esto no quiere decir en absoluto que eso sea producto de la ley 16.713 que reformó el sistema en 1996. Como consecuencia de la aplicación de la ley, de las políticas de exoneración a sectores empresariales, de la crisis de una política económica que hizo perder cantidad y calidad de empleo, en esta última década hubo una caída brutal de la recaudación del BPS. Entre principios de la década del 90 hasta finales de 2003, la asistencia neta e impuestos afectados a la seguridad social aumentó en un 180%. Entonces, ese supuesto que nos decían, que el Estado iba a participar menos y que si no se cambiaba el sistema iba a colapsar, no se dio. En estos 20 meses se empieza a revertir esto con un cambio en la política de fiscalización, con los Consejos de salarios y la negociación colectiva que empieza a mejorar y a formalizar el empleo después de una fuerte caída de cotizantes al BPS que llegó a 844.000 en la crisis y en estos 20 meses se logró superar los 1.072.000.

        ¿Qué otros problemas existen?
        AF: Es un sistema que exige más en años de trabajo, más edad a la mujer, que tiene más rigideces. La forma de cálculo es distinta al sistema anterior porque lleva a que menos gente se jubile. Nosotros éramos críticos de la fórmula anterior pero ésta es peor. La mayoría no se jubila porque no llega a tener causal jubilatoria y otros, porque cuando la adquieren, prefieren postergar el derecho y quedarse trabajando si pueden, porque el monto de la jubilación es miserable. Entonces, esto lleva a que la cantidad de personas con jubilaciones o pensiones haya decrecido de unas 524.000 que había cuando se inició este sistema hasta 498.000. La reforma del sistema no se puede hacer de una sola vez. Es un proceso permanente de cambios profundos priorizando los más excluidos y uno de los grandes problemas es esa gente que no llega a jubilarse. Por otro lado, están las jubilaciones mínimas que, también con políticas diferenciales, se vienen corrigiendo.

        ¿Cuáles son las deficiencias del sistema de las AFAP?
        AF: Este es todavía más preocupante porque a mayo de este año, el 42% de los afiliados no tienen, en tiempo y forma, transferencias a las AFAP. Y en un sistema de capitalización, si no hay aportes no hay rentabilidad. Son supuestos que se tienen que dar para ver qué jubilación les va a corresponder. Además, el sistema se agrava porque de ese 42%, la mayoría son jóvenes. En estos sistemas, los primeros depósitos son los que están más tiempo y generan mayor rentabilidad. Entonces se agrava la situación de futuro porque vamos a tener incertidumbre y muy malas prestaciones en un sistema que tiene que ver con la rentabilidad y que no garantiza ninguna renta mínima.

        ¿Cómo ha variado es rentabilidad?
        AF: Se ha mostrado errática. Como la mayoría de las inversiones estaban en dólares, en 2002 la rentabilidad estaba en un 46% medida en unidades reajustables mientras que en 2005 cayó a 1,2%. Esto demuestra el brutal riesgo que hay detrás de todo esto.

        ¿Cómo han evolucionado las comisiones cobradas por las administradoras?
        AF: La ley no determina un tope máximo. Han tenido una leve pero permanente tendencia creciente y hoy están en el orden del 20,7%. Cada vez que uno transfiere 100 pesos se quedan con 20,7 pesos. Y algunos dicen que es la rentabilidad más baja que cobran las administradoras en América Latina pero el trabajo se lo hace gratis el BPS. Recién ahora le empezamos a cobrar 0,75% de la recaudación como devolución de gastos, porque cientos de funcionarios trabajan al recaudar, distribuir y perseguir a las empresas que no pagan.        

        ¿Cuál ha sido el destino del capital captado por las administradoras?
        AF: Ésa es otra preocupación porque el 85% de las inversiones están en bonos y en títulos del gobierno central y del Banco Hipotecario. La ley permite invertir en desarrollo productivo hasta un 20%. Sin embargo, ellos han aportado sólo en dos proyectos, el lácteo y el arrocero, lo que equivale a un 3%. Eso no va a ayudar al país productivo. Además, parece contradictorio que el gobierno central esté preocupado y tratando de abrir cada vez más las puertas para que capitales del exterior vengan a instalarse al Uruguay, promover el desarrollo productivo, generar empleo, y el ministro de Economía dice que sería bueno analizar que estos fondos se invirtieran en el exterior.

        Pero, ¿era sostenible el sistema anterior a 1996?
        AF: No. Nosotros éramos críticos de aquel sistema y entendíamos que era necesaria una reforma. No era un sistema universal y había que hacer cambios, pero no reformas estructurales ni ir a un sistema como éste, que no resolvió los problemas. Porque si el problema era de asistencia, ahora tiene más asistencia; si el problema era de aumentar la cobertura, ahora tiene menos cobertura; si el problema era que el Estado se tiene que retirar, el sistema chileno ha demostrado que eso no es posible aún con una privatización absoluta como la que hubo. En Chile, el que sigue dando pensiones asistenciales es el Estado, porque más del 60% de los chilenos no llega a cubrir la jubilación mínima. Entonces, ahora se están rediscutiendo estos modelos incluso por el Banco Mundial que fue quien los impulsó.

        ¿Cuáles son hoy los requisitos para jubilarse?
        AF: La edad son 60 años tanto para hombres como para mujeres y 35 años de trabajo que a partir del primero de abril de 1996 tienen que estar registrados. Antes de ese año vos podías probar tu trabajo con testigos, con pruebas documentales, pero a partir de 1996 si no estás registrado no existís.

        ¿Las AFAP han desinformado o mentido para captar trabajadores?
        AF: Sí, yo creo que en su momento hasta el propio BPS no informó objetivamente y las AFAP dijeron a medias la verdad o desinformaron. Hoy están obligados a afiliarse a las administradoras aquellos que tenían menos de 40 años antes de abril de 1996 y que cobran por encima de 13.800 pesos. Entonces el BPS decía a medias la verdad cuando comunicaba “vos sos joven, sos menor de 40 años, estás en el nuevo sistema”. Era cierto pero no en lo que refiere a afiliarse a las AFAP. Por eso hoy las AFAP dicen que casi el 90% de afiliados lo hicieron voluntariamente, pero esa voluntad estaba basada en la desinformación. Sobre las comisiones también. Ellos jamás hablan de que la comisión es de un 20% porque ellos relacionan la comisión, no como porcentaje del monto que se transfiere a la AFAP, sino como porcentaje de todo el sueldo. Entonces ahí hacen una trampa si se quiere.

        ¿Existieron organismos públicos o empresas que promovieron que los trabajadores superaran coyunturalmente los 13.800 pesos?
        AF: Hubo decretos del Poder Ejecutivo que interpretaban cómo se determinaban los ingresos que, en nuestra opinión, algunos revisten ilegalidad. Por ejemplo, alguien que era docente en el IPA y que a fin de año cobraba todas las horas juntas. Con otro salario podía superar la cifra en un determinado mes. Aunque cobró junto pero fue devengado en distintos momentos quedó afiliado automáticamente a alguna AFAP. Y esto es una soga al cuello que tienen todos los que eran menores de 40 años antes de 1996. Aunque no se afilien, si un día por equis razón superan esa franja, quedan afiliados para siempre porque es irreversible la opción de afiliarse.

        ¿Cuáles son las modificaciones que se proponen?
        AF: Primero, no se resuelve el sistema de seguridad social solamente con la derogación de las AFAP. Si se siguen exigiendo 35 años de trabajo, seguimos calculando la jubilación con estos porcentajes y seguimos exigiendo las condicionantes para obtener una jubilación por incapacidad, van a persistir varios problemas en el sistema. Estamos en un proceso gradual de cambios profundos en que hay que priorizar a los que menos tienen. Estamos discutiendo en el directorio la posibilidad de flexibilizar el acceso a la jubilación. La jubilación mínima por ley es 1.542 pesos, no cumple con el principio de suficiencia esta prestación. Estamos aplicando políticas diferenciales de ajuste de la pasividad. En lo que tiene que ver con las AFAP, República, que es privada pero los accionistas son del Estado, tiene posibilidades de bajar sustancialmente sus comisiones y competir realmente con el resto con una política ofensiva.

        ¿Es posible pensar en una única administradora estatal?
        AF: El problema no pasa por lo público o privado. El problema es el lucro y las prestaciones inciertas. Los trabajadores hemos planteado una reforma de este sistema donde planteamos un tercer pilar de capitalización individual pero colectivo, sin lucro, con participación de los involucrados para ese 10% de altos salarios, que hay que tratar de que contribuyan por la totalidad de su sueldo.

        Astori recientemente señaló los beneficios del sistema vigente. ¿La coyuntura política actual ambienta estos cambios?
        AF: Creo que la gente tiene mucho más información y es crítica del sistema. Así como conocemos la opinión del ministro de Economía hecha pública, también recordamos lo que dijo el Presidente de la República al cierre de la campaña electoral, cuando afirmó que la mejor seguridad social es el sistema solidario y que no podemos tener al lucro como un elemento que integre la seguridad social. Hoy reconocemos todos, hasta quien defiende este sistema, que es necesario hacer reformas. Esperemos que se prioricen y no se posterguen porque hoy es la gente la que se ve perjudicada y no puede esperar.

Hugo Bai
 
     
     

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